El aireador mecánico sumergido con la forma de una rueda de
tubos, se hace rotar con un motor exterior alrededor de su
mismo
eje y un engranaje por transmisión de cadena, está construido a base de
un sistema de cuerpos huecos. La depuración de las aguas según este
sistema, se produce por el lodo activado y además por los
microorganismos adheridos en la superficie de los discos y tubos.
Cuando
un tubo llega a la superficie del líquido, su contenido de aguas
residuales y lodo activado sale del mismo. Así el disco se puede llenar
de aire nuevamente. El oxigeno necesario para la oxidación de los
contenidos residuales se suelta en la superficie del tubo y también en
el interior de los discos. Como estas grandes superficies están
expuestas a la presión parcial del aire, se consigue una saturación de
oxigeno inmediata. Por la diferencia en la concentración, el oxigeno
entra por difusión en las capas más profundas de la película biológica.